domingo, 19 de noviembre de 2017

3.1 Darkness the Goat



“Con el tiempo aprendí a vestir de negro. Después de todo era el color que me perseguía.”


Nació un día tranquilo, no había viento y los arboles no bailaban. El cielo tenía un color anaranjado tenue sin nubes. Su madre la sostuvo con delicadeza, mientras brotaban lágrimas espesas de sus ojos, y recorrían rápidamente por sus mejillas.

— Mi pequeña— dice sollozando-creí que nunca te conocería.

Sus padres habían decidido ponerle Dinorah, pues trajo luz a sus vidas. O eso se suponía.


A los dos meses de nacida su padre murió a causa de una fuerte fiebre. Su madre fue diagnosticada con depresión tiempo después, intento suicidarse 3 veces antes de que su hija cumpliera los dos años.

Dinorah se había quedado huérfana después de cumplir los tres años. Su tía la acepto en casa, ahí vivió gran parte de su vida. Entro al colegio, y dada a su escaza habilidad social nunca formo amigos.

Cuando entro a la secundaria fue objeto de burla, la llamaban fantasma y cosas más hirientes por su aspecto. Su piel era pálida, y fría. Había niños que aseguraban haberla visto flotando, comiéndose un cadáver de pájaro, e incluso que no respirar por largos ratos. Sin duda, era un bicho raro.

Un día discutió con su primo en los pasillos de la escuela, fue un espectáculo pues mucho de los que nunca la habían escuchado hablar se reunieron en un círculo.

Esa misma tarde regresando de la escuela, se percató que solamente estaba su tía y su prima más pequeña, le causo intriga no ver a su primo. Desde siempre regresaban separados a casa, el en su bicicleta y ella caminando, por lo tanto su primo llegaba antes. A los pocos minutos llamaron a la casa, su tía contesto, y en un par de segundos su cara cambio por completo, reflejaba angustia, impotencia, tristeza. Sin mencionar más que “Cuida a la niña”, salió corriendo.

Tres días después, asistió al funeral de su primo. Lo habían atropellado y llevado en un estado muy crítico al hospital, no resistió.

En la escuela corrieron el rumor que ella lo había matado, que lo había lanzado al pavimento donde pasaban los autos. Otros decían que lo había maldecido dándole mala suerte toda la vida. Dado a esto, las personas dejaron de molestarla, simplemente la ignoraban. Ella no existía, porque si la veías a los ojos, ibas a tener el mismo destino que aquel muchacho.



Un fin de semana simplemente salió de la casa. Su tía había ido por las compras y se llevó a prima. Fueron dos largos años para que se recuperaran. Caminando sin rumbo fijo llego a un parque, su aspecto era tan tétrico, estaba todo desolado, los juegos oxidados y la vegetación marchita. Por una extraña razón se sintió atraída por el lugar. Cruzo una cerca que estaba a punto de caerse, por desgracia se rasguño un poco las piernas, un hilito de sangre recorrió su pantorrilla, pero le dio igual.

Se acercó a los columpios, se sentó un rato a observar desde otra perspectiva el lugar. Quedo pensativa, hasta que en el fondo, donde los arbustos marchitos y los arboles casi secos se juntaban, donde no había nada de luz, un cuervo salió disparado. Dio un brinco por la sorpresa, le pareció un animal hermoso, simplemente lo observo desparecer en el horizonte. Y entonces pensó, “Este lugar será mi favorito”.

Fue entonces que todos los fines de semana salía hasta ese lugar. Se llevaba sus libros, a veces algo para almorzar, y de vez en cuando pan por si volvía a ver al cuervo. Y fue así, el cuervo salió disparado de la oscuridad, pero en vez de volar al horizonte, se quedó parado al borde la resbaladilla oxidada.

—Es bueno verte— Saca de su mochila un trocito de pan —Te traje esto.

El cuervo la vio dudoso.

—Vamos, no tiene nada, confía en mí.

Solo se quedó ahí el ave, mirándola fijamente mientras ladeaba un poco la cabeza.

Ya que el animal no tomaba el pedazo del pan, lo lanzo no tan fuerte para que quedara más cerca de él. El cuervo grito, pero no en señal de rechazo, ella lo sintió como agradecimiento. El ave tomo el pan, y se fue volando para incorporarse en la oscuridad de las hierbas.

No pudo dormir toda la noche. Tenía la sensación de que la observaban, cada que cerraba los ojos veía un cuervo, y de repente unos dientes afilados.

Al día siguiente volvió al parque, llevo más pan, quería volver a ver al cuervo. Paso el tiempo, pero este no salió. Suspiro hasta que desistió, al momento de irse escucho el aletear del ave.

Ir al parque se volvió rutina, y tener malos sueños también.
                                                                             


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2 comentarios:

  1. Ashdkshdnd
    Interesante esta historia :o
    A decir verdad... me quedé con mas ganas de seguir leyendo XDU
    Ya quiero leer el de Victor-kun javskavsks

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    1. Jsjsjs Gracias ❤️. Ya está publicado el segundo capítulo (que sería el final xd) :3...por si no lo ha leído xdU. Jsjdjdkdk, espero no tardar tanto con él xD, gracias por comentar uwu

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